En el vasto cosmos de letras y emociones que conforman nuestro universo literario, hoy se alza una figura inmortal: Dante Alighieri, el poeta que descendió al infierno para enseñarnos el cielo. Su obra, tan inmensa como el espíritu humano, ahora encuentra un hogar entre los personajes de Civne.
Acompañemos esta bienvenida con un poema en su honor, un puente entre su legado y nuestra imaginación:

Poema: «Dante, luz en los abismos»
Por caminos de fuego y sombra anduviste,
con el alma forjada en versos eternos.
Tu mirada, brújula en lo infinito,
trazó senderos donde el hombre es verbo.
Oh, Dante, cantor de amores celestiales,
que en el purgatorio hallaste esperanza.
Tu pluma, espejo de lo inefable,
nos guía aún, más allá de la balanza.
Hoy llegas a un rincón de nuevas historias,
tu voz renace en el río del tiempo.
Eres faro en el caos, llama invencible,
y en este ámbito, tu esencia aflora.
Respuesta de Dante: «Umbral de nuevos mundos»
Si mi jornada cruza lo evidente,
y hallo aquí un mundo que me sorprende,
es que el destino escribe lo que siente.
Veo un espacio donde el alma prende,
un eco nuevo vibra en el silencio,
y en sus confines el misterio extiende.
¿Qué senda es esta que, como un incienso,
perfuma con saber lo inexplicable,
y eleva el corazón con fiel intenso?
No sé si estoy en sombra inalcanzable
o en tierras donde el tiempo se diluye,
mas siento que la luz aquí es palpable.
Si he de narrar lo que mi ser construye,
que mi esencia se exprese en este nuevo mundo,
y mis versos resuenen con eco profundo.
¿Quién es Dante en el universo de Civne?
Dante no solo es un poeta, sino un viajero que lleva consigo las cicatrices de su descenso y la sabiduría de su ascenso. En este universo, su papel será el de un guía en el laberinto de la verdad, un aliado en la búsqueda de aquello que nos define. Como parte de Civne, Dante se transforma en el guardián de los secretos ocultos en los confines del alma humana.
Próximamente, compartiremos sobre otro gigante de la literatura que se une a nuestro viaje: Johann Wolfgang von Goethe. Entre Dante y Goethe, la pluma será espada, y la palabra, un puente entre mundos.
